Propósito

Este blog se creó en enero de 2008, para compartir las experiencias, a través de producciones escritas, que como estudiante del postgrado he adquirido y que se hacen más significativas cuando se enlazan con mi praxis docente,a fin de contribuir con la enseñanza de la Lengua Materna mediante sus actividades de lectura y escritura.
En consonancia con lo que se discute en relación a la didáctica de la lengua inserto en este edublog no sólo mis exoeriencias como estudiante sino también como docente, por ello incorporo las vivencias surgidas en el aula de clase con mis estudiantes.







martes, 29 de enero de 2008

¿Cómo se enfrenta la enseñanza de la Lengua Materna a partir de sus actividades de lectura y escritura?


Universidad Pedagógica Experimental Libertador
Instituto Pedagógico de Caracas
Subprograma de Especialización en Lectura y Escritura
Cátedra: Fundamentos Pedagógicos de la Lectura y Escritura


Participante: Rona Ortiz
Cohorte: 2007 II

Argumentación Desarrollada

La praxis educativa coherente exige a un docente comprometido con la búsqueda de una postura que sea el vivo reflejo de su capacitación, vocación y dedicación en pro de la educación. Sin embargo, actualmente se han agudizado, en todos los niveles educativos, las fallas que tienen los estudiantes en sus competencias comunicativas. Esto último arroja indicios de que el proceso de enseñanza-aprendizaje presenta debilidades que en gran medida refuerzan inadecuaciones o limitaciones en el aprendizaje del educando. La verdad es que, en estos tiempos, en la praxis educativa se vive una incoherencia que ha contribuido con el arraigo de una problemática. Dicha problemática ha sido no saber cómo enfrentar la enseñanza de la Lengua Materna a partir de sus actividades de lectura y escritura.

Desde luego, atendiendo a lo antes señalado la acción docente se presenta discordante cuando obvia los elementos que facilitan la adquisición de los procesos inherentes a la Lengua Materna (leer y escribir). Dicho esto de otro modo, el docente ha dejado de lado la realidad familiar, cultural, social y religiosa del estudiante y ha desvinculado así del quehacer pedagógico de la enseñanza de la lectura y escritura, la particularidad, los intereses, las necesidades y las metas del educando. Todo ello, como consecuencia de la deficiencia de un soporte teórico que fundamente las actividades y estrategias didácticas pertinentes a la adquisición y desarrollo de la lectura y escritura; por esa razón, la ritualización de esas actividades de lectura y escritura ha establecido conceptos erróneos en los educandos sobre las mismas.

Es por ello, que como docente involucrada en un quehacer didáctico asumo la posición de contribuir con el mejoramiento de mi práctica pedagógica, apegada una posición activa, considerando que la formulación de fundamentos pedagógicos de lectura y escritura requieren una firme decisión sobre teorías filosófica y psicológica, enfoques de la pedagogía del aprendizaje, así como también una orientación lingüística, para coadyuvar en el desarrollo de un aprendizaje de calidad que reclama y merece todo ciudadano.

En efecto, convencida de que el conocimiento sobre corrientes, enfoques y/o teorías afectan nuestra acción docente, resulta vital partir de un conocimiento científico, para ampliar las explicaciones en torno a los fenómenos educativos. Por consiguiente, de aquí en adelante, daré a conocer mis fundamentos pedagógicos sobre la lectura y escritura.

Una breve referencia a la perspectiva subjetivista del conocimiento nos invitaría a releer el postulado de Kant (Citado en Atlas Universal de Filosofía, 2007), puesto que se concibe al sujeto como un ser auténtico en su naturaleza. En este sentido, dicha teoría del conocimiento sostiene la idea de que los conocimientos previos del individuo le ayudan a formular su visión de mundo con respecto a cualquier conocimiento adquirido, pues la activación de su aprendizaje se ve influenciado por las experiencias previas.

En vista de ello, el estudio del pensamiento de los seres humanos ha estado condicionado por el dinamismo que embarga a la sociedad originando su constante transformación (Díaz Barriga, 2002). De allí que estudiosos abordaran la realidad humana bajo un enfoque conductista cuyo análisis está asociado más a los cambios de conductas observables en situaciones específicas y de la interacción con el ambiente. La búsqueda de otros elementos que permitieran conocer el trasfondo de esa relación estímulo-respuesta y condicionamiento constituyó el nacimiento de la teoría cognoscitiva. Una nueva perspectiva teórica que asume el aprendizaje humano como el procesamiento de conocimientos, a partir de la experiencia y como representación de la realidad.

Es conveniente indicar que considerar los aportes de las teorías del aprendizaje es reconocer que contribuyen en gran medida a comprender y estudiar el proceso complejo que sucede en sujetos cuando leen y escriben. Sin embargo, es la teoría cognitiva que incorpora diversas explicaciones de las acciones psicológicas que surgen en el individuo lo cual permite su concepción como un ser integral, complejo y sistemático. Asimismo, dicha teoría permite que en la praxis didáctica se atienda tanto a la interacción de procesos -desde su organización interna- que confluyen entre el educando y su ámbito inmediato, así como la evaluación del resultado de ese complejo conocimiento que es procesado por la mente del aprendiz.

Hasta ahora, se ha evidenciado como la educación se interrelaciona con otras ciencias a fin de incorporar elementos que contribuyen en el desarrollo integral del ser humano y, es a partir de ese foco central que se amerita que el docente actúe responsablemente como facilitador de situaciones de instrucción para que el estudiante construya y reconstruya activamente su conocimiento como producto de un proceso de comprensión y asimilación. En tal sentido, el docente es quien conduce el camino a la búsqueda de percepción de esos procesos antes mencionados así como a la más viable utilización y transferencia de esos productos. Efectivamente, en ese marco integrador en pro de un mejor desempeño didáctico cabe incluir la orientación pedagógica constructivista postulada por Piaget que parte de la construcción de conocimientos, pues los aprendices elaboran representaciones únicas desde su perspectiva del contenido manejado o adquirido (Good y Brophy, 1995).

El establecimiento de una correspondencia entre la teoría cognitiva como aporte psicológico, con concepción filosófica y constructivista a nivel pedagógico permite construir una matriz de información que sustenta ampliamente la información mínima que requiere todo docente, para guiar los procesos tan complejos como el aprendizaje de la lectura y escritura.

Ahora bien, considerando un contexto más general que la educación, en las sociedades alfabetizadas no podemos olvidar el valor que tiene lograr que los sujetos actúen lingüísticamente ajustados a cada situación de comunicación y, que nos exige cambiar el panorama de la enseñanza de la lectura y escritura hacia concepciones más globales como las de prácticas comunicativas.

En atención a ello, concibo la lectura y escritura como actos psicosociolingüísticos, tratándose el primero de actos de comprensión dados a través de la interacción entre un texto escrito y los conocimientos del mundo que posee el lector, mientras que el segundo es concebido como un acto fundamentalmente de producción que se elabora a partir de un código gráfico que simboliza significados con propósitos e intencionalidad.

Por consiguiente, para el establecimiento cabal de los fundamentos pedagógicos que guían mi comprensión hacia la lectura y escritura en la escuela sostengo que mi praxis docente bajo las premisas de Fraca de Barrera, L. (1998) pretende lograr que los estudiantes valoren el proceso comunicativo en el que se ven inmersos cuando comprenden textos que han de ser leídos por otros. Puesto que esta autora parte de la idea de que el lenguaje conforma una actividad humana de naturaleza psicosociolingüística, que se constituye en un sistema estructurado que actúa como vehículo del pensamiento y del conocimiento y posibilita la interacción social a partir de saberes y experiencias compartidas por los usuarios de la lengua en diversos contextos, asumo con plena responsabilidad que la enseñanza de ambos procesos de lectura y escritura, que constituyen medios de interacción social y cultural, van de la mano en un principio por el empleo de textos reales que conlleven a una significación en los alumnos, del contenido del mensaje para que luego lo puedan transmitir. Por último, destacar el carácter funcional de la lectura y la escritura de manera consciente y reflexiva en el reconocimiento de la lengua como un bien social y cultural que facilita el desarrollo integral del hombre.

Así pues, es de vital importancia apreciar al lenguaje y la lengua como procesos de incalculable significación social, dado que a través de ambos el educando puede manifestarse y configurarse. En ese mismo sentido, Jolibert, J. (2000) es una autora que recalca que para una sociedad es eminentemente relevante concebir el lenguaje por su carácter social y su dinamismo. Además, le permite al individuo construirse y actuar con respecto a sus competencias lingüísticas, comunicativas y textuales de manera intrínseca y extrínseca. En plena convicción de lo que plantea esta autora me atrevo a afirmar que el desarrollo de las competencias y habilidades comunicativas resulta primordial a lo largo de la formación del hombre, porque el manejo de su lengua materna es lo que le da el poder para conseguir un mejor estilo de vida desde cualquier óptica. Saber conducirse en la vida sólo se logra, a través del dominio del léxico y de los conocimientos que se revitalizan constantemente.

Por ello, al hablar de los procesos de lectura y escritura todo docente está en el deber de partir de las vivencias propias del estudiante con textos diversos que capten su interés por ser reales, actuales y valederos para su aprendizaje. Este proceso complejo sólo se hace fructífero cuando el joven siente que le pertenece lo que lee y a su vez lo que produce porque parte de elementos inmersos en sus experiencias y en su vida. Asimismo, es necesario hacerle ver al estudiantado que los procesos de lectura y escritura se construyen juntos en un vaivén permanente y que manejarlos no es sólo una actividad académica, pues con ellos se accede a otros ámbitos debido a su carácter social.

En ese mismo orden de ideas, quiero compartir una de las experiencias que en la tercera etapa de educación básica se suscitan. Me permito ilustrar un poco lo propuesto hasta ahora, porque entiendo que la necesidad de pensar en los fundamentos pedagógicos de lectura y escritura, redunda en el mejor aprovechamiento de las experiencias de tales actividades en el aula. La actividad que quiero señalar consistió en abordar la producción de textos instruccionales y narrativos tomando como referencia textos iconográficos escogidos por los estudiantes. A partir de la manipulación de la estructura de estos textos -instruccionales y narrativos- y atendiendo a los intereses del aprendiz, se propició la producción de textos que mostró, por un lado, deficiencias gramaticales y ortográficas y, por otro, demostró la creatividad y visión de mundo de los alumnos. Cabe señalar que en el proceso de producción presentaban dificultades para desarrollar los pasos a seguir en cuanto a la estructura instruccional, puesto que debían dar las pautas para poder llegar a un lugar determinado; asimismo, ocurrió en la organización de las acciones, para el texto narrativo. En vista de tales debilidades actúe como mediadora entre mis estudiantes y sus textos, pues los alumnos no podían concretar las actividades de aula a causa de vacíos cognitivos; por lo tanto, tomando como referencia el colegio para dar las instrucciones de cómo llegar al Centro Comercial Metrocenter orienté el texto instruccional con preguntas como ¿Dónde está ubicado el Centro Comercial Metrocenter? ¿Dónde está ubicado el colegio? ¿Cuál es la parada más cercana? ¿Qué avisos llevan los carros por puestos o camionetas que pasan por esta parada y pueden llevarnos al Centro Comercial o cerca de allí? ¿En cuál parada nos quedamos para llegar a Metrocenter? La idea era que los estudiantes se orientarán para decirle a cualquier persona cómo llegar a una dirección determinada porque esto es parte de la cotidianidad de todos y saber hacerlo es una competencia. En cuanto al texto narrativo, consideré contarles acerca de una anécdota personal donde cabían una serie de preguntas como: ¿quién?, ¿cómo?, ¿dónde?, ¿cuándo?, ¿por qué sucedió?, ¿quiénes estaban, ¿qué hicieron?, ¿cómo lo resolvieron?, entre otras. Dicho relato terminó por parecerles exactamente un cuento porque según ellos a pesar de los rollos al final la historia se resolvía con o sin hechos agradables. Es así como fue de gran ayuda guiarles a través de preguntas sistematizadas que conllevaron a la exposición de propósitos escolares con coherencia.

Para concluir, afirmo estar convencida de que la teoría cognitiva debe ser la base psicológica primordial en educación alimentada, por un lado, con los aportes del constructivismo como orientación pedagógica. Por otro lado, considero que los planteamientos subjetivistas como corriente filosófica que interpreta el pensamiento, permite hacer conscientes a nuestros alumnos no sólo de sus habilidades cognitivas, sino de su propia elaboración del conocimiento, ahora también lingüístico, a través del enfoque comunicativo-funcional. Ayudar a nuestros alumnos a convertirse en lectores y escritores totalmente eficientes y autónomos es el anhelo de quien considera que una praxis pedagógica que no tenga como norte la discusión sobre los fundamentos pedagógicos de la lectura y escritura será repetir viejos y tradicionales esquemas educativos en cualquier sistema de instrucción. Por tanto, creo que la vía más factible para que se pueda potenciar en los alumnos esa competencia comunicativa y lograr que vean la lengua desde una perspectiva realista, y más aún utilitaria es configurar una matriz de conocimientos científicos que rijan en forma coherente el quehacer didáctico de todo maestro, así como lo ha sido para el mío.

Referencias

Atlas Universal de Filosofía (2007) Barcelona: Editorial Océano.

Díaz, F y Hernández, G. (2002) Estrategias docentes para un aprendizaje significativo. Una interpretación constructivista. México: Mc graw Hill.

Fraca de Barrera, L. (1998). De la naturaleza de la lengua escrita. Letras 54 – 55. Caracas: CILLAB- IPC.

Good, T. y Brophy, L. (1998) Psicología educativa. México: Mc graw Hill.

Jolibert, Josette. (2000) Lectura y producción de textos desde la óptica de Josette Jolibert. Candidus, 8 (12), 56-57.


1 comentario:

Victor Mendizabal: dijo...

Rona me gustó el estilo que tienes de escribir de ir disertando sobre un tema, sin que necesariamente tengas que estar citando a cada rato a alguien para sustentar lo que estás diciendo, es interesante. Creo que es algo que debo imitar, sin perder mio estilño, claro, Tambián creo que necesito hacer una segunda lectura para comentarte algo más que me llame la atención